Los ensayos funcionales ex vivo aplicados al cáncer de colon metastásico (mCRC) evalúan directamente la respuesta del tumor del paciente a agentes quimioterapéuticos antes de su administración. Este enfoque de medicina personalizada aporta información clínica accionable que complementa las pruebas moleculares y apoya la elección terapéutica basada en la eficacia real sobre tejido tumoral.
¿Qué son los ensayos funcionales ex vivo?
Los ensayos ex vivo consisten en mantener fragmentos o cultivos derivados del tumor del paciente fuera del organismo en condiciones controladas y exponerlos a diferentes fármacos o combinaciones. A diferencia de los tests genómicos que estiman respuesta a partir de alteraciones moleculares, los ensayos funcionales miden la respuesta fenotípica real de las células tumorales —incluyendo interacción con el microambiente, células estromales y mecanismos de resistencia— frente a agentes citostáticos y dirigidos.
Modalidades técnicas comunes
- Explantes tumorales: preservan arquitectura y microambiente original.
- Organoides derivados del tumor: permiten pruebas a mayor escala y crioarchivo.
- Cultivos 3D y co-cultivos: modelan interacciones tumor-estroma/inmunidad.
- Ensayos de células aisladas: útiles para farmacologías específicas, menos representativos del microambiente.
Beneficios clínicos
- Selección personalizada de quimioterapia y combinaciones basada en respuesta funcional directa.
- Mayor probabilidad de respuesta clínica y control del tumor al priorizar fármacos efectivos.
- Reducción de toxicidad al evitar tratamientos ineficaces.
- Apoyo en decisiones para líneas posteriores y cuando la genómica no ofrece orientación clara.
Evidencia y casos de uso
La literatura clínica y series observacionales han mostrado correlaciones entre sensibilidad ex vivo y respuesta terapéutica en pacientes, aunque la fuerza de la evidencia depende de la metodología empleada y del tamaño de los estudios. Los ensayos ex vivo se utilizan tanto para orientar la elección entre regímenes de primera línea —por ejemplo, decidir entre FOLFOX o FOLFIRI en función de la sensibilidad— como para identificar alternativas en líneas sucesivas. Además, estas pruebas suelen emplearse de forma complementaria a marcadores moleculares como KRAS, NRAS, BRAF o estado MSI, integrando información para una estrategia terapéutica más completa.
Conclusión
Los ensayos funcionales ex vivo en mCRC constituyen una herramienta prometedora para personalizar la quimioterapia al medir la respuesta real del tumor del paciente antes de iniciar tratamiento. Integrados con pruebas moleculares y la evaluación clínica, pueden aumentar la probabilidad de beneficio terapéutico y reducir toxicidades al guiar la selección de fármacos más efectivos para cada caso. La implementación clínica requiere atención a la calidad de la muestra, la selección de la plataforma adecuada y la coordinación multidisciplinaria.
